CONCIENCIA FONOLÓGICA
La conciencia fonológica es
considerada una habilidad metalingüística definida como: “La reflexión
dirigida a comprender que un sonido o fonema está representado por un grafema o
signo gráfico que a su vez, si se lo combina con otro, forman unidades sonoras
y escritas que permiten construir una palabra que posee un determinado
significado”.
Es la capacidad o habilidad
que le posibilita a los niños reconocer, identificar, deslindar, manipular
deliberadamente y obrar con los sonidos (fonemas) que componen a las palabras.
La conciencia fonológica opera con el reconocimiento y el análisis de las
unidades significativas del lenguaje, lo que facilita la transferencia de la
información gráfica a una información verbal. Este proceso consiste en aprender
a diferenciar los fonemas, en cuanto son expresiones acústicas mínimas e
indispensables para que las palabras adquieran significado. En el aprendizaje
de la lectura, el desarrollo de la conciencia fonológica es como “un puente”
entre las instrucciones del alfabetizador y el sistema cognitivo del niño,
necesaria para poder comprender y realizar la correspondencia grafema-fonema.
Los niños pequeños tienen
una conciencia escasa de los sonidos del lenguaje. Oyen, perciben una secuencia
continua de sonidos, pero no son conscientes de que estos se pueden dividir en
palabras, (conciencia léxica), estas en sílabas (conciencia silábica), y que estas
últimas pueden estar formadas por uno o varios sonidos (conciencia fonémica).
Por conciencia fonológica entendemos tanto la toma de conocimiento de los
componentes silábicos y fonémicos del lenguaje oral (sílaba / fonema inicial,
final, medios), como la adquisición de diversos procesos que pueden efectuarse
sobre el lenguaje oral, como: reconocer semejanzas y diferencias fonológicas,
segmentar las palabras, pronunciarlas omitiendo sílabas o fonemas o
agregándoles otros, articularlas a partir de secuencias fonémicas, efectuar
inversión de secuencias silábicas / fonémicas, manipular deliberadamente estos
componentes sonoros para formar nuevas palabras, etc.
El desarrollo de la
conciencia fonológica en niños pequeños no sólo favorece la comprensión de las
relaciones entre fonemas y grafemas, sino que les posibilita descubrir con
mayor facilidad cómo los sonidos actúan o se “comportan” dentro de las
palabras. Es importante considerar el desarrollo de esta capacidad cognitiva
como un paso previo imprescindible antes de comenzar la enseñanza formal del
código alfabético.
El aprendizaje de la
lectoescritura se debe fundamentar en un desarrollo óptimo del lenguaje oral,
tanto a nivel comprensivo como expresivo y en potenciar el trabajo de
habilidades lingüísticas y metalingüísticas, las cuáles son uno de los pilares
fundacionales en el acceso a la lectura y a la escritura. Aprender a leer y a
escribir requiere que el niño comprenda la naturaleza sonora de las palabras,
es decir, que éstas están formadas por sonidos individuales, que debe
distinguir como unidades separadas y que se suceden en un orden temporal.
Pretender comenzar el
aprendizaje del lenguaje escrito sin apoyarse en el dominio previo del lenguaje
oral es un contrasentido, ya que al niño le resultará mucho más difícil
integrar las significaciones del lenguaje escrito sin referirlas a las
palabras y a los fonemas del lenguaje hablado que le sirven como soporte.
La habilidad de poder
reconocer, deslindar y manipular los sonidos que componen el lenguaje, es
decir, la conciencia fonológica se desarrolla con el ejercicio. Esta capacidad
cognitiva, como cualquier otra destreza de lecto-escritura temprana, no es
adquirida por los niños en forma espontánea o automática. Es importante que la
propuesta didáctica en la que esté enmarcado su aprendizaje se desarrolle en un
ámbito alfabetizador y que siga una determinada secuencia, a modo de “escalera”
por la cual los niños van subiendo a medida que avanzan desde una comprensión
limitada hacia otra mucho más profunda de cómo funcionan los sonidos
dentro de las palabras.
El trabajo relacionado con la conciencia
fonológica pretende ejercitar la percepción de las estructuras básicas que
relacionan el lenguaje hablado y el escrito. Supone aprender a identificar los
fonemas como expresiones sonoras básicas, su agrupamiento en sílabas y su
ordenada combinación formando palabras, unidad básica de significado. El
adecuado conocimiento y manejo de estas unidades básicas intercambiables como
material constructivo de todo el lenguaje oral y escrito es fundamental para el
correcto aprendizaje de la lectura y la escritura.
La percepción que se tiene del lenguaje
oral es en principio global (secuencia continua de sonidos) siendo necesario
aprender a percibir los distintos componentes aislables: palabra (conciencia
léxica), sílaba (conciencia silábica), fonema representado por las letras
(conciencia fonética). Ocurre además que hablamos articulando sílabas pero
escribimos letras que se corresponden con fonemas que hay que agrupar de
diferentes maneras para representar cada sílaba.
Las dificultades suelen presentarse en
el momento de reconocer, identificar y usar estas unidades del lenguaje para
realizar la conversión del fonema en grafema (escritura) o la pronunciación de
las diferentes agrupaciones de letras (sílabas, palabras, frases) realizando
entonces la lectura.